La costumbre de reunir a la familia alrededor de la mesa de la comida es algo ancestral y lleno de recuerdos afectuosos. Este acto de celebrar la vida es la mayor inspiración del proyecto para el arquitecto, quien le dio un toque especial al espacio uniendo la doble mesa de comedor conectada por la mesa de bebidas, que también sirve de soporte para entrantes y aperitivos. En la paleta de colores se encuentra un equilibrio entre el frío y el calor, utilizando tonos ocres y grafito, en combinación con otros colores, aportando vida y sofisticación al espacio.