Inspirándose en los baños turcos y marroquíes y en la arquitectura premodernista finlandesa, el arquitecto Eduardo Brito creó un baño comunitario de 56 m². Su referencia fue la piscina del hotel Lutetia, en Saint Germain, París. La idea era crear un ambiente donde el público pudiera compartir un momento íntimo, una subversión de la idea del baño como actividad privada. Con un contraste entre luz y oscuridad, el espacio destaca la automatización para generar ambientes lumínicos y sonoros, la Loop Chair diseñada por Willy Guhl y objetos relacionados con el baño, el elemento agua y todo lo que hace referencia a la limpieza corporal.