El espacio tiene un diseño compacto, fluido, con enfoque en lo esencial y en la funcionalidad. La paleta de colores, predominantemente clara, busca reflejar que este momento también es de renovación. El piso, un porcelanato de 1 m x 1 m que remite al cemento clarito. En la entrada, el lavabo de suelo, con grifo y lavabo cilíndrico, ya anticipa lo redondeado de otras piezas de los projects. En la composición, tocos de madera laqueados delimitan el lugar de lavar las manos y dejar los zapatos. La cómoda butaca es de Carlos Carvalho. La iluminación queda a cargo de una columna del estudio Moos, de Templuz. La licencia poética aparece en la estantería, que tiene libros con páginas amarillentas indicando recuerdos del pasado.