El arquitecto y urbanista Gabriel Bordin presenta la Sala Allora con una importante reflexión sobre los ciclos de vida en eterna transformación y movimiento. También relata las formas de vida entre dos continentes, basadas en una composición fluida y un trazado flexible. Actualizando constantemente lo esencial, lo que tiene sentido, cada cierto tiempo, es la libertad que el profesional propone espacialmente. Si vivir es cambiar, el entorno no podría ser diferente, fijado en un orden único. La arquitectura es una manifestación del tiempo en el espacio, dinamizada por quienes la habitan.