Inspirándose en los rústicos clubes de playa de Mykonos, Tulum y Trancoso, el espacio de 224 m2 fue creado para brindar una atmósfera de vacaciones de verano pospandemia. “Creamos un lugar para que los visitantes lo usen, descansen, disfruten del cielo, admiren la vista y tengan un poco de esperanza de que la pandemia esté terminando”, revela el arquitecto paisajista.
Catê Poli, quien creó el ambiente con el paisajista João Jadão. El dúo optó por especies vegetales adaptadas al clima y que no requieran mucha agua. Además, después del evento, todos los materiales se utilizarán en su totalidad.