Con 400m2, la paisajista Ana Trevisan aportó al ambiente una atmósfera cosmopolita y contemporánea, presentando espacios destinados a la vida al aire libre, enmarcados por la vista de las verdes laderas y de la bahía de Santo Antônio. El jardín se acondicionó con jarrones colocados en “lágrimas” creando una atmósfera verde que envuelve el espacio. Las especies elegidas forman una composición tropical, que explora texturas, colores y flores. La iluminación indirecta crea un ambiente íntimo.