La instalación se caracteriza por un haz de varillas de acero que atraviesa los jardines frontales del edificio aflorando en cuatro momentos, en un movimiento en el cual se intuye su continuidad por los tramos sumergidos – el rizoma. El proyecto explora este concepto en dos vertientes: por la materialidad, con la presencia oculta del acero en las construcciones, y por la forma, con la multiplicidad y no linealidad de la interpretación deleuziana de rizoma.