La arquitecta Débora Aguiar presenta un espacio acogedor a modo de nido o capullo, reflejando la idea de la casa como un lugar cada vez más protagonista de nuestras vidas, refugio y centro de todo. Un hogar. En aproximadamente 250 m2 distribuye sala, espacio gourmet, suite con closet, baño y jardín, además de la pérgola. En el ambiente acogedor, la madera oscura es un elemento central: algunos techos abrazan las paredes, el amplio suelo de madera da la bienvenida a quienes llegan y las columnas de la fachada filtran la luz natural.