El Restaurante Tumpar fue construido para crear una conexión con el exterior a través de un portal de gran escala: desde allí se puede apreciar la plaza y el gran árbol que marca su centro. La fachada recuerda a un cuadro del pintor vanguardista holandés Piet Mondrian y en su diseño destacan piezas importantes de la colección de porcelana Tumpar. En el interior, la gran protagonista es una barra de movimiento dinámico y sumamente llamativo. Los materiales elegidos son cálidos y neutros, presentando un espacio acogedor y elegante. La presencia de vegetación es un apego necesario a la naturaleza.