Porta Nolana, un portal medieval que servía de entrada a Nápoles, en Italia, fue la inspiración para crear el ambiente. El objetivo es representar la esencia, rescatar recuerdos y transportar a los visitantes a la ciudad. Los arcos, las líneas orgánicas y el diseño biofílico provocan la mirada del observador hacia un nuevo sentido estético más natural, que responde a la necesidad de pertenencia, con materiales y colores acogedores.