Con 248,90m2, el restaurante firmado por David Bastos celebra la integración entre lo clásico y lo contemporáneo. El proyecto preserva elementos originales del edificio histórico y valora la conexión entre los proyectos internos y externos, uniendo salón, terraza y jardín en un espacio lleno de acogimiento. La paleta de tonos cálidos y los materiales elegidos aportan sofisticación, confort y un toque maximalista. Obras de arte cuidadosamente seleccionadas refuerzan el diálogo con la cultura bahiana, mientras que la curaduría de mobiliario, iluminación y texturas transforma el proyecto en un verdadero deleite sensorial.