Thiago Manarelli y Ana Paula Guimarães eligieron un restaurante francés para celebrar su 17ª participación en CASACOR. En colaboración con la constructora Perplan, que les invitó a realizar el proyecto, los arquitectos transportan al visitante al ambiente de un auténtico bistró parisino. Entre la mezcla de texturas y la preferencia por los tonos verdes y tierra, nace un espacio sofisticado, acogedor e íntimo. Sin embargo, en su concepción, el dúo se propuso darle un sabor brasileño, creando una conexión con la historia de la icónica casa que alberga la exposición. Sin necesidad de grandes intervenciones, se respetó la arquitectura del lugar: los muros descascarados dejan al descubierto los ladrillos originales, y se integraron elementos como la antigua estatua y el jardín, rompiendo la frontera entre interior y exterior. “Buscamos la armonía entre el pasado y el presente, revisitamos piezas clásicas con una nueva interpretación, nos atrevemos en combinaciones que combinan el aire francés con la dinámica de la brasilidad. La propuesta fue desafiar el estándar establecido, demostrando que es posible crear espacios increíbles, sensibles y llenos de significados”.