Rodrigo Rodrigues diseña el Restaurante Ainá, íntimamente conectado con el mar. El nombre, que significa felicidad en japonés, fue elegido por el chef Vini Figueira, quien contribuyó a la identidad del espacio. El arquitecto contó también con la colaboración del diseñador Aristeu Pires, y aportó la madera como elemento central, presente en el mobiliario. El proyecto conserva vestigios de la arquitectura original del lugar, añadiendo materiales sostenibles y destacando diferentes elementos de iluminación y carpintería. En el diseño destacan los grandes perfiles de vidrio, que transforman el mar en un cuadro natural, así como la barra, la cocina en vivo, la bodega y un balcón rodeado de jardines.