Especialista en wellness, la arquitecta convirtió el primer baño funcional del recorrido en estación sensorial, lugar de rito y cuidado, un preámbulo para la continuidad de la vivencia en el arte, el diseño y la innovación ofrecida por la visita a CASACOR. Los 53 m2 se traducen en un lugar acogedor, con estar, cabinas accesibles, cambiador para bebés y punto de abastecimiento de agua potable, combinando diseño, practicidad y biofilia. En el mobiliario, entre las piezas autorales de la profesional, el puff Bubi utiliza pelotas de tenis y tejido reciclado. Ya los objetos artesanales de madera utilizados en la decoración valoran la economía circular.