El arquitecto presenta un espacio de 98 m² en un estilo de vida slow que trae el concepto wabi-sabi – incorporando lo modesto y simple en la decoración, una invitación a una experiencia relajante, a través de la apreciación de lo imperfecto y basada en el budismo zen. A través de elementos naturales como el agua, la piedra, el fuego, las fibras naturales, el barro y la cerámica, se tejen historias para recordar que cuerpo y hogar deben ser una extensión el uno del otro y deben estar en sintonía. Colores neutros, textura rústica en las paredes, iluminación indirecta, fibras naturales y paisajismo con vegetación nativa dan carácter al espacio. Se destacan las piezas premiadas de la Colección Coralinas, del artista Marcus Camargo de Goiás en colaboración con la Associação Mulheres Coralinas.