Un balcón sensorial que transporta al visitante a un universo donde el caos urbano parece estar en otra dimensión. Aquí el olor es único y exclusivo; la música es relajante; el ambiente es de paz y tranquilidad. Lo más destacado de la decoración es el techo muxarabi, que crea un juego de luces y sombras, ayudando al visitante a desconectar de todo lo que le rodea. Formas orgánicas, una paleta de tonos terrosos, elementos naturales y la presencia masiva del verde nos recuerdan que este es un mundo de Río.