Concebido como una invitación a la pausa, el proyecto de 100 m2 propone un espacio de contemplación y reconexión en medio del ritmo acelerado de la vida contemporánea. En sintonía con el tema “Mente y Corazón”, el proyecto equilibra claridad y acogida, uniendo organización visual y experiencia sensorial. Inspirado en la estética oriental y en el minimalismo, valora el vacío, la simplicidad y la presencia. Elementos como grava natural, piedras y bambú crean ritmo y ligereza, mientras que la iluminación indirecta refuerza la atmósfera intimista e introspectiva.