La experiencia sensorial comienza en un espacio cuadrado integrado, que alberga el spa urbano y se abre a un jardín de forma orgánica. Lo más destacado del proyecto es la estructura de vidrio, con paredes sueltas en mármol travertino extra levigado, que crea áreas de relajación internas y externas con productos Deca. Esta integración con la naturaleza circundante trae el agua como fuente de reconexión profunda, que regresa a la ascendencia y se extiende al mundo interior. La arquitectura está meticulosamente diseñada para que el espacio trascienda los límites físicos, en un entorno que no sólo invita a la contemplación, sino que también anima a los visitantes a mirar fuera de sí mismos.