Firmado por Cleber y Arthur Depieri, el espacio fue concebido como una plaza sensorial, donde el tiempo se desacelera y invita a la contemplación de lo esencial. Inspirado en el tema de la muestra, el proyecto sumerge al visitante en una experiencia afectiva con la naturaleza, combinando texturas, colores, aromas y sonidos. Cada detalle fue cuidadosamente planificado para evocar recuerdos y despertar emociones, convirtiendo el jardín en un refugio inmersivo y poético.