Montar un proyecto con referencias a las memorias del pasado para ser usado en el futuro guió a la dupla de diseñadores de interiores en esta sala de jantar con cocina integrada. Con 53 m2 y una atmósfera de encantamiento, el área se reveste de afectividad traducida en elementos originales de la construcción, como el piso centenario que fue recuperado, y materiales nuevos. Entre ellos, destacan las ripas del techo en formato boleado y el papel de pared de paja natural con diseño que remite a la técnica de teñido ikat.