En lugar de enmascarar la estructura del entrepiso del Conjunto Nacional, Guinter Parschalk optó por mantener el lugar tal como lo encontró, con vigas de concreto, barras de metal y tuberías expuestas, y trabajar únicamente con efectos de iluminación, su especialidad. El nombre dado al ambiente juega con la idea de utilizar la luz roja para definir el perímetro donde se exponen las luminarias técnicas. Según el profesional, este es el color que mejor facilita la visualización de los contrastes y, por tanto, la percepción de los detalles.