Nuestros recuerdos toman forma alrededor de una mesa o cocinando en familia. Inspirado en esas memorias, el pabellón Ann Sullivan celebra la vida de los espacios donde ocurren estas interacciones heredadas de los antiguos rituales alrededor del fuego, integrando sus huellas y transformando sus imperfecciones en identidad. El interior se abre a la terraza, como en los patios de antaño, conectando naturaleza y hogar en un lugar de encuentro, donde cada objeto se convierte en recuerdo y cada gesto en un acto de amor.