En una referencia plástica a la arquitectura del Fuerte São Francisco Xavier da Barra, los arquitectos Natiele Dalbó y Patrícia Palhano propusieron una secuencia de arcos para el techo del vestíbulo de este edificio de importante valor histórico. La verticalidad de los nichos propone una elevación de la vista hacia este conjunto que se prolonga en el espejo de la pared opuesta, mientras que la vegetación y el mobiliario promueven la acogida en este ambiente. La unión de estos elementos busca enfatizar la cultura e historia inherentes al Fuerte, representando su arquitectura; su grandeza y grandeza. Estas peculiaridades y su nobleza son valoradas por la ubicuidad de la cuarcita.