Inspirado en las líneas elegantes del Art Déco, en la exuberancia de los clubes italianos, donde la vida se mezcla con el arte, y también en la memoria afectiva de los huertos, el espacio propone permanencia. Pies de frutas que guardan el aroma dulce de un tiempo bueno, texturas marcantes y una vegetación generosa componen este patio/refugio que celebra el encuentro entre la memoria y la modernidad. Una invitación al reposo y a la contemplación.