Uno está lleno de colores, líneas y formas. Como provocación a los sentidos y recordatorio para tener siempre una buena dosis de paciencia y coraje en tus días. El otro, originalmente rosa, con el nuevo proyecto también ganó nuevos colores, transformó la bañera en jardín y nuevos usos para el tocador, que puede servir como soporte para escribir y leer. Elecciones estéticas disruptivas que provocan encantamiento.