Un ambiente inspirado en la cultura del campo cobra vida en este proyecto de arquitectura y decoración, que busca crear un espacio acogedor y versátil para satisfacer las necesidades de un joven de veintiún años con Trastorno del Espectro Autista (TEA). Con tonos suaves y texturas llamativas, el espacio combina elementos tradicionales del interior del país con un toque moderno. Los muebles y objetos decorativos se reutilizan para añadir autenticidad a la decoración, mientras que la carpintería limpia y contemporánea completa la reinterpretación sofisticada y atemporal de este ambiente especial.