Una sala que transporta al visitante a gratos recuerdos de los años 80, la década que marca el nacimiento de la pareja cool y joven de corazón que inspira el ambiente. La carpintería de obra, propia de la arquitectura de la época, garantiza el máximo aprovechamiento del reducido espacio. Elementos curvos y coloridos contienen los objetos traídos de las aventuras vividas en todo el mundo por este dúo, amante de los viajes y los colores. Tonos fuertes y vibrantes, como el naranja y el azul, se combinan con los acabados metalizados del lacado de alto brillo para evocar el escenario alegre y divertido que marca a esta generación. El ambiente se completa con piezas firmadas, artículos de colección y obras de artistas locales, todos inspirados en diseñadores americanos que siguen el estilo “happy chic”.