Este proyecto parte de la no determinación de género para el uso de los baños públicos, y hace una provocación, al utilizar colores y estéticas
relacionadas con clichés culturales de “femenino” y “masculino”. Rogério
Vilela, Talita Soares y Elisa Raabe proponen una reflexión sobre las determinaciones de género para las instalaciones, a través de la posibilidad de
apropiación libre. Aquí, se mantuvieron las imperfecciones naturales de la construcción. La elección de un lenguaje casi kitsch fue intencional, para obtener un resultado visual pulsante y escenográfico.