En guaraní, tekohá significa el lugar donde somos lo que somos: tierra, bosque, campos, cursos de agua y plantas, en definitiva, el territorio donde se desarrolla el modo de vida indígena. De esta idea surge la plaza de 129 m², que cuenta también con un hall de entrada y un gran salón. El puente con la naturaleza se consigue a través de muebles hechos con árboles caídos, la lámpara de araña hecha con una rama, el muxarabi de madera y, por supuesto, el panel fotográfico O Tronco, de Marcelo Menezes. También hay ejemplos de bancos tallados por Kulikyrda Mehinaku, que representan animales nativos del Territorio Indígena Xingu.