El proyecto de Kivia y Graziela Costa, Zuleica Lombardi y Erika Stekelberg
tiene, en la pared, arcos de hierro que recuerdan una línea de tren. El encanto lo aporta el pied de poule en la alfombra y en algunas paredes y
el amplio y cómodo sofá chesterfield. En la otra sala, las mesas se colocan alrededor de un sofá central multiuso, también en pied de poule. Destacan las sillas con respaldo de mimbre y la belleza
de la red de Ingo Maurer en cristal, que permite una iluminación difusa.