Silvana Albuquerque, arquitecta y Luisa Albuquerque, diseñadora de interiores, idealizaron Pied-à-Terre. La expresión francesa significa "pie en la tierra" y se refiere a una unidad viva pequeña, como, por ejemplo, un apartamento o un condominio. Con 108m2, la inspiración del proyecto fue un espacio acogedor, donde la tecnología y la practicidad son aliadas en el rescate afectivo de la naturaleza. La automatización es uno de los grandes destacados. La tecnología y la sostenibilidad, inclusive en la preocupación por la reducción del consumo de agua y energía, también están presentes. Un gran panel de piedra rústica es la conexión entre la sala, el dormitorio y el baño. En la sala, techo inclinado con revestimiento acústico en madera 100% de reforestación. En el mobiliario, piezas clásicas de diseñadores nacionales e internacionales, como Ricardo Fasanello y Jorge Zalszupin.