Es en la belleza de lo imperfecto donde encontramos consuelo. Es aceptando nuestras asimetrías que encontramos la paz. Es en la percepción de los detalles donde reside la alegría. La arquitectura muestra que las marcas del tiempo son hermosas, al igual que las historias endurecidas que viven en nuestros cuerpos. Así que entra, acéptate, consuélate.