Un espacio acogedor, contemplativo y de permanencia. El ingreso a la casa se realiza, en esta edición, a través del Pausa Pátio, un fragante y colorido jardín que recibió – de manos de la paisajista Ana Veras – elementos contemporáneos en acero corten que contrastan con la arquitectura original de la Residencia. Mobiliario cómodo (y sostenible), iluminación acogedora, el sonido del agua y las aves que allí habitan, crean la atmósfera perfecta para realzar los sentidos. Y el comisariado artístico de Heloísa Amaral Peixoto, que seleccionó piezas de la serie Equilíbrio, de Marina Ribas, completa la atmósfera zen del ambiente.