Este es un jardín que, según su autor, florece en el intervalo: 34 m2 de una laguna sutil entre el trazo de la arquitectura y el gesto de la naturaleza, lo proyectado y lo espontáneo, la estructura y lo orgánico. En él, las formas geométricas no imponen límites, sino que ofrecen el ritmo, la dirección y la fluidez deseadas para la ciudad del futuro. La vegetación tropical crece con libertad, soportada por vigas metálicas dispuestas en el suelo. Las piezas, escondidas por el macizo verde, derivan de la obra de los proyectos vecinos. Sobre la plataforma, escultura de Ana Holck.