Un patio de 620 m2 celebra los encuentros, pero también la contemplación y da la bienvenida al visitante con un banco rojo de 13 metros de extensión. El escenario está inspirado en una hoja de nenúfar que flota sobre el espejo de agua con un fondo en mosaico artístico de Fátima Campos. Las jardineras de suelo fueron concebidas como jardines de lluvia para recibir el agua pluvial. Bancos de albañilería siguen la paginación del piso y fragmentan un poema que incita a la reflexión. Y, para reflexionar, hay espejos por el jardín. Un aire acondicionado natural con conos de barro y nebulizadores crean un microclima para el pérgola cubierto con arte, de Isa Moema. El espacio de Marina Campanhã está rodeado por un jardín contemporáneo, con un cine al aire libre.