Como premisa, la preferencia por los materiales naturales. A partir de ahí, las arquitectas Silvia Camargo y Caru Cunha, recién llegadas a CASACOR, reunieron elementos para crear un emporio minimalista, diseñado para dar vida a los productos y, al mismo tiempo, realzar el paladar. El ambiente es de tranquilidad y bienestar. Lo provoca el uso de tonos neutros y texturas naturales, como las piedras del balcón y del jardín, además de una iluminación trabajada con sombras y luces. “Buscamos un diálogo entre el edificio y el visitante a través de este entorno humanizado, que le acerca a los productos que se muestran y degustan”. El revestimiento del mostrador y estanterías es Fit Flex Polar, de Palimanan (Casa Rara), y las lámparas son de Lucenera.