Con una reflexión sobre todo lo que perdura más allá del tiempo, el arquitecto trae al espacio una colección de elementos simbólicos que cuentan historias y buscan rendir homenaje al ORIGEN de lo que lo moldeó hasta EL AHORA. Los olivos centenarios, como punto central, nos recuerdan que para estar vivos con esta robustez, pasaron por un proceso de crecimiento continuo y paulatino durante décadas. Los árboles son un homenaje a la madre del profesional, quien enfrentó un tratamiento contra el cáncer, en el que renunció a parte de su cuerpo para mantenerse con vida. Así como un olivo, al podarlo, renace de sus raíces.