El espacio de 56 m² creado por Gabriela Schinzel y Agustín Roca es un concepto bar que integra elementos de arquitectura, diseño y arte con cócteles, música y gastronomía. Todo interactúa de forma orgánica: la iluminación tenue, la paleta de colores neutros, los materiales naturales -piedra y madera- y las cortinas blancas que configuran un espacio ovalado, donde la isla central invita a los visitantes a acercarse al chef Thiago Paraiso, de mixólogo y DJ. Situado al final del extenso recorrido de la exposición, el lugar es una especie de refugio sensorial.