La búsqueda de nuestro lugar en el mundo fue el concepto rector del proyecto. En la privación de la vida exterior, la mirada se dirigía hacia los caminos internos. Es un concepto de pertenencia y encuentro, no con un lugar, sino con nosotros mismos. Para traducir el concepto, las líneas orgánicas simbolizan la trayectoria, a veces tortuosa, y la necesidad de adaptación. Se incorporó el pensamiento poético como voz de reflexión: “Para ser feliz no hace falta salir de tu lugar, hay que ser el lugar” (Fabrício Carpinejar). El Lugar es un ambiente que promueve la tranquilidad, la paz, donde lo que importa es la esencia, lo que hay en el interior.