En un pequeño espacio rodeado de vegetación, el flujo de sonidos y agua es provocado por el movimiento de los cuerpos. Una instalación-entorno sensorial que supone una auténtica invitación a contemplar la naturaleza contribuyendo a garantizar la seguridad de todos. Al fin y al cabo, toca lavarse las manos (mucho) y, para ello, están ahí las tinas Deca repartidas por todo el espacio, entre la salida de casa y el comienzo de la exploración de los ambientes exteriores. Las aguas grises, por supuesto, se reutilizan en lechos con especies vegetales que aceptan la mezcla de agua y jabón. Detener. Disfrutar. Escuchar. Relájate... Lávate las manos.