Las montañas de Minas Gerais, región que forma parte de la historia del café en Brasil, inspiraron a la arquitecta Fernanda Rubatino para crear el entorno. Las líneas curvas están presentes en todo el espacio, donde la veta es la protagonista. “Para la decoración elegí obras de arte y cómodos sillones para que los visitantes disfruten del momento mientras degustan la bebida preparada por los baristas”, afirma. Los colores cálidos completan el look y aportan un ambiente acogedor. Un detalle interesante: los tubos que muestran los diferentes tuestes del café fueron superpuestos sobre el papel tapiz de lino, que recuerda la textura de las bolsas utilizadas para guardar los granos.
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