El ambiente de 170m2 creado por Hélio Albuquerque tiene múltiples espacios y utiliza como referencia los interiores de principios de Brasilia, como el blanco de los palacios, los muebles modernistas y las obras de arte. Los muros revestidos con losas de mármol blanco y el piso de cemento original del Estadio refuerzan esta característica. La fría composición se calienta con el techo de madera y los colores presentes en el recibidor y despacho, así como con la tela estampada del baño. El espacio cuenta con un importante conjunto de obras de arte y un gran sofá circular en tono burdeos.