La propuesta de la taquilla, en la que el paisaje del interior nordestino encuentra el diseño sofisticado con vocación sostenible, vino de la arquitecta que lleva mucha historia en sí misma – Gleuse es bisnieta de Lampião y Maria Bonita. En un área de 89 m2, su querido sertão se transforma en sentimiento, memoria y fuerza creativa. La paginación del piso de cemento merece atención, así como el uso del color verde, símbolo de resistencia, cuidado y renacimiento, a ejemplo de las primeras hojas que brotan después de la sequía. “Es el sueño que germina”, afirma. “Este proyectos nace del deseo de reconectar al hombre con la tierra, con su ancestralidad y con el poder de transformar lo árido en poesía.”