El entorno busca conectar la marca con el público a través de fragmentos de su historia. Cuatro momentos se suceden en los 390 m², que muestran desde bocetos originales hechos a mano hasta pruebas de proyectos generados por inteligencia artificial, pasando por equipos producidos por impresoras 3D e instalaciones sensoriales. “Más que un escaparate, es una celebración de las personas, de las pasiones y del espíritu pionero”, revela el arquitecto. La sostenibilidad actúa como hilo conductor y va desde el suelo, que aprovecha los residuos de la vajilla de fábrica, hasta el techo, con iluminación LED, además de la llamada a la reflexión sobre el uso racional del agua.