En alusión a la piel, que es el órgano más grande del cuerpo humano, la idea central del proyecto se hace realidad. El entorno de 100 m² se centra en el uso de texturas, que se asemejan tanto a la propia cubierta del cuerpo como a la proporción áurea, presente en la naturaleza y en los seres humanos. Sumando a la composición del espacio se utilizaron tonalidades similares a los tonos de la piel, volviendo al principio de universalidad.