Recién llegado a CASACOR, el arquitecto diseñó el proyecto de 74 m², que proporciona un equilibrio entre experiencia y arquitectura, rindiendo sutil homenaje a madres e hijos. El acceso al espacio se compone a través de una representación simbólica y principalmente cinestésica del útero materno. Para conseguirlo, se reduce la altura del techo, los altavoces reproducen historias de diferentes madres, las paredes se cubren con cortinas y la iluminación es indirecta y más suave. Hay formas curvas, jarras de cristal con agua a diferentes niveles y muebles rústicos. La baldosa de terracota natural está presente en todo el ambiente para simbolizar el origen, lo básico y traer un cariñoso recuerdo de confort y hogar.