Para el lounge de 100m2, la arquitecta creó un concepto moderno aliando el diseño arquitectónico de la construcción existente al programa de necesidades de una empresa de comunicación. El concreto aparece como acabado final de los techos y paredes, en los brises firmados por Karla Amaral (y que producen un gran panel dinámico a través del juego de luz y sombra) y también en el mobiliario autoral, inspirado en los bancos de jardines y que pueden quedar expuestos a las inclemencias del Cerrado. Son módulos individuales que pueden ser combinados de diversas maneras remitiendo a la racionalización modernista y a la simplicidad. La monocromía del concreto que recubre todo el espacio sufrió intervención del color rojo en elementos puntuales y destacan piezas firmadas por Oscar Niemayer, Jorge Zalszupin, Ricardo Fasanello y Zanini Caldas.