La iluminación, con su efecto en nuestro estado de ánimo, juega un papel importante en todo el salón de 85 m2. Detrás del muxarabi, que también recorre el techo, un gran panel tensado replica el efecto de la luz natural, mientras que muchas otras escenas luminosas (incluida una sección estroboscópica) provocan una experiencia sensorial que alterna entre tranquila excitación. Los espejos dispuestos sobre los pilares (a su vez revestidos con un listón de MDF capaz de seguir su curvatura) sirven, en opinión del arquitecto, como una llamada a mirar atrás.