Acogida y respeto por el tiempo: las premisas adoptadas por Samuel Angelo y Zeh Henrique en el proyecto están en sintonía con la esencia de Loja Hybrida, que propone una curación afectiva de sus productos. La filosofía japonesa wabi-sabi, conocida por valorar la belleza de la imperfección, guió la elección de materiales como la madera y la piedra en bruto y los espejos con cortes irregulares. La paleta combina tonos tierra y colores claros. Estos elementos forman un conjunto que remite a la idea de lo hecho a mano y se relaciona con las piezas únicas que se exhiben en el sitio.