En la tienda de aromas, el enfoque se concentra en la entrada, con expositores en media luna que configuran el área de experimentación. En este punto, el visitante puede envasar su propia fragancia e interactuar con los productos. Al fondo, un panel en arco organiza y valora la exposición de las líneas comercializadas. El espacio cuenta además con un área de apoyo para atención, destinada a la presentación de los productos y orientación al cliente.